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Ninguna aplicación es una isla

Ninguna aplicación es una islaSiempre me gustó el texto que sirve de prólogo a la novela de Ernest Hemingway “Por quién doblan las campanas”. Es de John Donne y dice:

“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Sugiere una visión en la que no podemos estar indiferentes ante las circunstancias de los demás, ya que ellos forman parte de nuestra propia identidad.

Sirva este texto para metaforizar lo que está ocurriendo en el mundo de la tecnología: ninguna aplicación es una isla. Forma parte de un todo más importante: la estrategia digital de una empresa.

Cada vez más, esta estrategia se compone de muchas aplicaciones que tienen que orquestarse entre ellas a base de integraciones e interoperabilidades. Hace veinte años aparecieron los ERP, propiciando un entorno integrado a las empresas. Con un proveedor era suficiente.

De unos años a esta parte, la innovación tecnológica es tan amplia y se produce a una velocidad tan alta que las empresas tecnológicas no pueden seguir ofreciendo un producto que cubra todas las necesidades de las organizaciones. Los productos y soluciones de múltiples proveedores deben entenderse y cooperar ya que ninguno, por sí solo, va a poder abarcarlas.

Si nos centramos en el sector turístico, con la conversión del turista en una persona con un ilimitado acceso a la información, la revolución tecnológica va más acelerada, si cabe, que en otros sectores. Este hecho influye en el detalle de la información de la que puede disponer (p.ej.: detalles sobre la zona que va a visitar, comentarios sobre el hotel, actividades…) y en la inmediatez de la información que obtiene (actividades en las próximas horas, establecimientos cerca de la ubicación actual).

Tendencias tecnológicas en la gestión turística

Entre las tendencias (en algunos casos ya realidades) tecnológicas hay tres áreas que van a interactuar con las aplicaciones de gestión actuales:

La primera es la movilidad, no tanto en su uso actual (más de búsqueda de información) sino en la movilidad como forma de interactuar con los centros que proveen alojamiento o actividades. Cada vez veremos más procesos de gestión en manos de los clientes y no de los usuarios del establecimiento. Temas como asignación de habitaciones, pedidos, asignación de llaves, guías interactivas, eficiencia energética los veremos cada vez más en el móvil.

El turista quiere experimentar en su viaje lo que ya puede hacer con sus bancos o compañías aéreas, decidir lo que va a hacer y expresarlo a través del móvil. Es anacrónico pensar que, pudiendo administrar nuestras finanzas a través del móvil, sigamos encargando un servicio al hotel a través de una llamada a recepción, por poner un ejemplo. El móvil trasciende de ser el contenedor de un conjunto de apps para convertirse en una forma de comunicación con la gestión nuestro proveedor.

La segunda es el Big Data. Permitirá crear profilings de nuestros clientes, con lo que los conoceremos mucho mejor y podremos acomodar ágilmente nuestra oferta a su demanda. Una derivada de este Big Data es el Real-Time Data, la capacidad que tienen los sistemas para reaccionar con lo que está sucediendo en ese instante. Un ejemplo sería lanzar ofertas de un servicio determinado según la nacionalidad de los visitantes que hay en un momento dado en un establecimiento.

Cada vez las empresas deben ser más ágiles a la hora de presentar ofertas competitivas a sus clientes y potenciales clientes, ya que su acceso a la información crece de forma exponencial.

La tercera (y a veces, ligada a esta segunda) es el IoT (Internet of Things). La información digital que nos suministrarán los actuales dispositivos analógicos (aires acondicionados, neveras, dispositivos IP, …) será la fuente del Big Data y ayudará a gestionar, entre otras cosas, la eficiencia operacional y energética.

La estrategia digital de la empresa pasa por como orquestar estos tres puntos y verlos como un solo sistema. Las empresas tecnológicas deben ver las aplicaciones de otras empresas como extensiones de la suya. Solo así podremos enfrentarnos a los retos que la innovación tecnológica (amplia y rápida) nos exige.

2017-11-21T14:25:41+00:00

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José Alberto Terrasa
Product & Innovation Director en Quonext Turismo